"Todo viaje de 1000 kilómetros comienza con paso" reza un viejo proverbio. Pero a la hora de dar ese paso, las personas se quedan dubitativas, sin voluntad de caminar. Y sin bien es cierto, ese hipotético viaje conlleva peligros y situaciones desconocidas, la recompensa de llegar al meta que nos hemos propuesto puede ser muy satisfactoria.
Pero, ¿Qué buscar? ¿Un tesoro? ¿Empleo? ¿Un nueva novia? La vida nos plantea tantos retos, que en obediencia absoluta a la ley de pereza universal, siempre se busca el camino más fácil para obtener resultados. Y mi caso no era la excepción. Dado que mi única meta era por ese entonces, simplemente buscar algo, por el mero hecho de hacerlo, supuse que lo más fácil de encontrar sería el mal, la perversión, el vicio... Y bueno, ya tenía un punto difuso de partida, pero necesitaba reducir aún más mi lista. Y me dije: "Voy a buscar al origen de toda esta podredumbre en el mundo... Voy a buscar al mismísimo Lucifer!". Peculiar búsqueda la mía. Pero un compromiso, aunque hay sido hecho para con uno mismo, es un compromiso, y me puse en marcha.
Y fui tocando puertas, tratando de hallar lo que buscaba. Pregunté a los pobres: "¿Conoces a Lucifer?" Y ellos contestaron: "Sí, aunque aquí se lo conoce como hambre". Pregunté a los clérigos: "¿Conoces a Lucifer?" Y ellos contestaron: "Sí, se manifiesta a través de los pecados". Pregunté a los hombres de ciencia: "¿Conoces a Lucifer?" Y ellos contestaron: "Por supuesto, es la completa ignorancia". Pregunté a los enfermos, y me contestaron "Es la muerte que pronto vendrá por mi" . En fin, pregunté y pregunté por aquí y por allá, y cada respuesta me dejaba más obnubilado, y defraudado sobre todo, pues creí que una búsqueda tan sencilla como esa, iba pronto a terminar. Pero no se avisoraba eso en mi futuro inmediato.
Cansado de tan infructuosa búsqueda, la abandoné y sentí que me había defraudado a mí mismo. Me senté en la orilla de una vereda. No imagino cuál sería mi expresión de incertidumbre, pero debió haber sido conmovedora, pues un sujeto de magnífica presencia que pasaba junto a mí, me vio, y dijo: "¿Qué te pasa, viajero?". Con intencion de levantar mi rostro, simplemente dirigí una mirada perdida a la ontananza y le dije: "Estoy buscando... bueno pues... a Lucifer...". El tipo me miró con cierto aire de gracia, y me dijo: "Parece ser tu día de suerte, pues me has encontrado". Al verlo, no sabía que decir. Apacible, bien parecido, amable... y no pude contenerme; le dije "Vamos, tú no puedes ser Él"... no al menos después de lo que había oído... Lucifer al ver mi expresión de confusión, con tranquilidad dijo: "¿De qué te sorprendes? Solo habías consultado con mis enemigos...".
Desde aquella experiencia, veo todo en retrospectiva. Ya no tomo nada como un hecho. Desde ese entonces, veo en cada situación un potencial peligro, pero al mismo tiempo una potencial ganancia. Ahora me preguntó de cada cosa: ¿Porqué? Y de hecho, me convenzo cada vez más de que todo depende del ojo con el que se lo mire. Porque al final, las personas y las cosas fueron, son y serán. El cambio es relativo. No cambiamos en realidad. Influimos sobre el resto de personas para que piensen como nosotros, miren lo que miramos, sientan lo que sentimos y juzguen como juzgamos. Las fuerzas en el universo no se crean ni destruyen, solo se transforman.
Ahora su mente, cuerpo y espíritu son libres de creer lo que quieran. De llegar hasta donde quieran. De convertirse en el (la) dueñ@ del mundo. Lo único que se debe hacer para lograrlo es visualizar nuestra meta y ponerse manos a la obra en la preparación del camino. Y de vez en cuando, seguirse preparando, pues nunca se sabe cuantas personas existen en algun sótano y que no saben que pueden hacerlo mejor que nosotros. Así que, el resto, lo dejo en ti lector. Ahora tienes el poder: levántate y comienza tu propia búsqueda. Busca y encuentra, como yo lo he hecho, y lo sigo haciendo.
PD.: Lamento arruinar el aire de misticismo creado, pero, quizá esta sea la última vez que se genere una nota de reflexión. Mis frentes de lucha son otros...
No hay comentarios:
Publicar un comentario